Acapulco en la obra de Carlos Fuentes
En este espacio voy a realizar
pequeños ensayos sobre un tema mayúsculo: el análisis de la visión que sobre la
ciudad y puerto de Acapulco tiene uno de los exponentes más grandes de la
literatura mexicana, Carlos Fuentes.
En sus siguientes obras Fuentes no
dejará de mencionar a esta ciudad, mejor dicho, a este puerto.
El sentido de la frase “forma
abiertamente expuesta” deviene del hecho de que Fuentes menciona en sus obras
anteriores a este puerto, pero sólo hace eso, mencionarlo, citarlo, señalarlo
de paso como un escenario en el que muchas acciones importantes para su obra en
cuestión, ya novela, ya cuento, tienen lugar; es sólo hasta Cristóbal nonato que Acapulco tiene
cierto protagonismo debido a que en la historia que esta novela cuenta ése es
el lugar que el gobierno mexicano ha establecido para que nazca el niño cuyos
padres ganarán un premio si el pequeño viene al mundo exactamente el día 12 de
octubre, aniversario del descubrimiento de América.
El hecho de que se establezca que
Fuentes sólo cita al puerto y no a la ciudad se debe a que el autor no menciona
el ámbito urbano de dicho enclave.
De aquellas ciudades en las que él
presenta toda la acción de sus novelas (Ciudad de México, Guanajuato, Puebla) Fuentes
describe calles, vecindarios, monumentos, espacios históricos e incluso casas
de cierto valor sociopolítico.
En cambio, Acapulco no es descrito
más allá de las playas que conforman su litoral y de los sitios reconocidos como
eminentemente turísticos para esa época.
Ese es uno de los principales
aspectos que motivaron este trabajo: la contradicción existente en la obra de
Fuentes: Acapulco es una ciudad que existe pero que a la vez no existe.
Otros hallazgos y aspectos igual de
relevantes serán expuestos en este blog.
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